Trayectorias escolares y diversidad institucional en México

olgaOlga Grijalva Martínez, Univ. Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, México
weissWietse de Vries, Benemérita Univ. Autónoma de Puebla, México


En México, durante las últimas cuatro décadas, la educación ha sido objeto de reformas, que buscan crear escuelas y universidades más eficientes y eficaces, lo cual se expresa en diversos indicadores, regulamente de índole cuantitativa. Los subsistemas de Educación Media Superior (del noveno al doceavo grado) y las universidades se han visto demandadas a cumplir con estas políticas con reformas curriculares – ingreso al Sistema Nacional de Bachillerato, certificación de competencias docentes, y la adopción del currículo por competencias, el sistemas de créditos, los sistemas de tutorías, la diversificación de opciones de la titulación y el seguimiento de egresados.

Los estudios sobre trayectorias escolares con enfoque cuantitativo al relacionar variables permiten conocer ciertos aspectos sobre los estudiantes, sin embargo por su misma naturaleza no profundizan en las experiencias de los jóvenes. En México diversas investigaciones sobre estudiantes han encontrado hallazgos importantes. Las dimensiones sociales y afectivas, como de intereses juveniles afectan las trayectorias escolares, incluso más que las reformas educativas. Esto implica su consideración junto al desempeño escolar. Los jóvenes en el espacio escolar desarrollan una subjetividad propia, un desarrollo del yo; en estos años de su juventud constantemente toman decisiones acerca de estudios, amigos, afectos, intereses (Grijalva y Briseño, 2017; Weiss, et. al, 2008) e incluso alternativas laborales.

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Lo anterior implica que los subsistemas de educación media superior y las universidades –y las políticas educativas- tendrán que hacer algo más que atender la reforma curricular y cumplir con los indicadores que certifican su calidad. Tienen que saber quiénes son los jóvenes, conocer sus experiencias escolares, y de qué manera las condiciones institucionales y académicas afectan sus trayectorias escolares, porque finalmente ellos son los principales interesados.

Después de revisar brevemente las instituciones, los programas y el personal académico, observamos en particular la existencia de diferentes tipos de estudiantes, y nos preguntamos cuáles han sido las implicaciones de la diversificación de instituciones educativas, para este actor. Nuestra conjetura es que efectivamente hay una diversidad de estudiantes con diferentes demandas y comportamientos, lo que influye en el funcionamiento interno de las instituciones, pero que esta diversidad no se muestra necesariamente dentro de las instituciones individuales.

Las investigaciones de diferentes fuentes muestran distintos perfiles de estudiantes con diferentes intereses para asistir a la escuela y nos revelan el papel que juegan sus antecedentes familiares, los ingresos económicos, la cultura de ocio y de consumo y el uso de las TIC en la sociabilidad estudiantil. (De Garay, 2012; Grijalva, 2012; Casillas, 2007). Desde la política educativa, el diseño curricular y los indicadores de calidad, no se han considerado estos aspectos que afectan las trayectorias escolares de los jóvenes y van a hacer diferencias e incluso compiten en las elecciones que éstos hacen.

En nuestros estudios encontramos que los estudiantes eligen (o están dirigidos a) diferentes tipos de instituciones, muestran diferentes comportamientos y resultados académicos dentro de ellas, y terminan en actividades particulares en el mercado laboral. La diversificación de las instituciones educativas, implica vías disímiles a través del sistema educativo y en el mercado laboral, que, para los estudiantes, plantea cuestiones relativas a la libertad de elección, equidad e igualdad, y de tomar en cuenta los costos y beneficios (De Vries, 2017).

En México la educación la ofrecen tanto, el sector público como el privado. Dentro del sector público, la educación media superior en el país es un caso insólito de diversificación, existen seis subsistemas que dan lugar a por lo menos 20 diferentes currículos, que son administrados por distintas instancias gubernamentales, federales, estatales y los autónomos, que pertenecen a las universidades estatales. Actualmente su duración es de tres años.

Por su parte en la educación superior, desde principios de la década de 1990, se crearon nuevas instituciones como alternativa a las universidades públicas (de las estatales existen un total de 32). La Universidad Tecnológica ofrece programas de dos años, siguiendo el modelo de las Ecôles Technologiques francesas, y las universidades interculturales están orientadas a las minorías étnicas, éstas concentran poco más del 2-3% de las inscripciones totales. Posteriormente se crearon las Universidades Politécnicas, que ofrecen un título de licenciatura después de dos o tres años de estudios adicionales después de la Universidad Tecnológica. Todas las instituciones ofrecen programas de pregrado de 4 a 5 años.

Como resultado de las políticas en combinación con las elecciones individuales y las fuerzas del mercado, ahora existe en México una gran diversidad en el sistema educativo, lo que se traduce en grandes variaciones en la calidad y el rendimiento o la productividad. Por el lado de los insumos, hay una variedad creciente de estudiantes, pero también instituciones, personal académico, personal administrativo e instalaciones. Esta diversidad es difícil de medir en la práctica (De Vries, 2005).

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El rendimiento de los estudiantes tiende a medirse por indicadores como el promedio de calificaciones durante la escuela secundaria, pero no existe un plan de estudios nacional para la educación media superior, y sin un sistema de créditos, el promedio de calificaciones varía según la escuela. Los exámenes nacionales no existen, y cada institución de educación media superior y superior tiene su propio examen de ingreso. Una vez que los estudiantes son admitidos, cada escuela y universidad tiene su propio sistema de calificación y crédito. No se hace distinción entre estudiantes a tiempo parcial y estudiantes a tiempo completo. No existen datos confiables sobre el ingreso familiar (50% del trabajo en el sector informal) ni sobre la educación de los padres. Del mismo modo, no está claro quién pertenece a qué minoría étnica.

El énfasis en los indicadores de calidad y en las certificaciones de programas educativos a nivel nacional ha puesto de lado los aspectos más humanos y de experiencia de los estudiantes. Aunque el personal académico y administrativo hace esfuerzos para cumplir con los indicadores, no siempre es posible demostrar con pruebas los avances y en el tiempo indicado, lo que ha generado procesos de simulación, en que se reúnen pruebas diseñadas ad hoc para demostrar la calidad demandada. Consideramos que si continuamos empeñados en cumplir con los indicadores actuales (de desempeño, productividad, calidad y prestigio) sería necesario admitir solo un cierto tipo de estudiantes. ¿No sería mejor cambiar los indicadores?


Como citar este artigo: Grijalva Martínez, Olga; De Vries, Wietse (2018) Trayectorias escolares y diversidad institucional en México. Life Research Group Blog, ICS-Lisboa, https://liferesearchgroup.wordpress.com/2018/03/08 8 de março 2018 (Acedido a xx/xx/xx)

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